El reencuentro con mis supernenas, y la sensación de que no hacía más de un día que nos habiamos visto por última vez.
El colchón de plumas que no era consciente de necesitar.
La planificación de todas mis vacaciones (fines de semana largos, puentes, Semana Santa, etc) hasta Octubre, para que en todo momento sepa dónde meterme.
Julia, que me ha prohibido terminantemente que me quede un fin de semana deprimida en casa.
Los besos y abrazos continuados de Elitxu. Y los besos y abrazos y las miradas de Merche. Y los cánticos atroces de Rubén. Y el acercamiento de Isaac.
Y Roma, sus calles, sus monumentos, la pizza al taglio, los helados, las cervezas, el juego de la polla en el culo, bailar, no dormir, la luz del baño que no funciona, Termini, el kiwi del desayuno, el transporte público gratuito, el frío en San Pietro, la búsqueda de gatos...