Nómada

Diario de un Caracol buscando su Concha.

26 septiembre 2005

Soy toda una profesional

¡Hasta aparezco en la web del grupo y todo!

25 septiembre 2005

Currywurst


Al final no he podido escaparme de la salchicha alemana...

Cambio de cuerpo

Fanshawe no se siente identificado con su cuerpo.
Yo no me sentía identificada con este cuerpo cibernáutico que es mi blog, así que lo he remodelado.
Ojalá fuera tan fácil hacer lo mismo con el otro cuerpo...

Un dia en Düsseldorf


Ayer estuve en Düsseldorf.

21 septiembre 2005

Hablar a las paredes

¿Las paredes hablarán alemán o español?
Lo cierto es que no se dejan abrazar.
De todas formas, están frías...

19 septiembre 2005

Hoy he descubierto el Meerrettich



Crema de rábanos que recuerda al wasabi japonés, pero más suave, más dulce. Los alemanes lo mezclan con queso y lo untan en el pan. Muy rico.

18 septiembre 2005

Mi habitación (2)


Ahora ya podemos comparar con el dibujo que os enseñé.

Ya estoy aquí (una andaluza en Alemania).


Hoy hace exactamente una semana que llegué a Bochum.

08 septiembre 2005

Escaping free-energy minima

Hay veces en que te sientes atrapado por tus circunstancias.
A veces parece imposible escapar, pero siempre se puede.
Es algo que he aprendido hoy del maravilloso mundo
de la Dinámica Molecular:
siempre nos quedará la Metadinámica.

Es algo muy simple:
cuando estás en el fondo de un pozo,
llenas el pozo hasta que sales a la superficie.

07 septiembre 2005

El regalo más bonito


Éste es el regalo más bonito que me ha hecho mi niño-cactus.
Será mi amuleto durante mi estancia, no abandonará mi bolso.
Muchas, muchísimas gracias.

06 septiembre 2005

Mi habitación


Ésta es mi habitación en Bochum. Cuando llegue, haré fotos para comparar con la realidad. De todos modos, espero que la moqueta no sea de rayas...

05 septiembre 2005

La Voz


Anoche estuve escuchando a Ella Fitzgerald.

01 septiembre 2005

Costra

Es una pena lo que le está ocurriendo a la gente en New Orleans.

Claro que luego sigo leyendo el periódico y me acuerdo de la situación en Irak y de que no firman el protocolo de Kyoto, y parece como si en cierto modo se me aliviara la lástima.

No sé, quizás es que estoy criando costra.

Reencuentros

Odio los reencuentros.

No me malinterpretéis, no siempre.
Pero sí casi siempre.

Odio la vuelta del verano o de las navidades, cuando todo el mundo te pregunta "¿Qué tal? ¿Cómo fue?" y acabas memorizando una frase breve del tipo "Bien, estuve de viaje por el norte unos días", que sueltas cada cinco minutos según te vas tropezando con la gente del trabajo por el pasillo, mientras piensas "Cabrón, tú que eres funcionario te fuiste el mes entero" o bien "¿Y a ti qué cojones te importa?". O peor, cuando tienes que escuchar (o hacer como que escuchas) montones de relatos de vacaciones que no te interesan lo más mínimo. Es que odio las conversaciones "de compromiso", odio dar más información de la que me apetece.

Sí me gusta, en cambio, volver a ver a mis compañeros, los cercanos, y pasarnos buena parte de la primera mañana contándonos mutuamente batallitas de las vacaciones, y comentar el grado de moreno que hemos alcanzado, o lo largo que nos ha crecido el pelo, cosas así.

Me emocionan los reencuentros con mis amigos, especialmente tras una separación muy larga.
En estos casos, detesto verme obligada a resumir mis últimos nueve meses de vida a un relato de cinco minutos, especialmente porque no sé qué contar. Mis amigos saben esto y lo respetan. Prefiero dejar que las historias vayan surgiendo naturalmente en la conversación, poco a poco y en el momento oportuno.

Me encantan los reencuentros con mis amigos de verdad, tras una separación muy larga, cuando volvemos a estar frente a frente y sentimos que no importa que hayan pasado seis o doce meses, porque nada ha cambiado, porque nuestra relación es atemporal.

Y luego están mis reencuentros preferidos, que normalmente ocurren cada dos fines de semana y en un ambiente mucho más íntimo...